Estiu 1993 ha sido la sorpresa de la temporada y una de las películas mejor recibidas del año, tanto por el público como por la crítica, a nivel nacional e internacional. Se trata de una ópera prima muy personal, ya que se basa en la propia experiencia de su creadora, la guionista y directora Carla Simón.

En Showrunners BCN tuvimos la suerte de conocer a la cineasta y al proceso creativo de la película, en una de nuestras openclasses de guión. Simón hizo una charla a la que acudieron más de 50 personas apasionadas por el cine. Un encuentro de más de dos horas en el que la participación de los asistentes fue clave.

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UNA HISTORIA BASADA EN HECHOS REALES

Imposible no crear un ambiente de proximidad y de complicidad desde el primer momento. Carla Simón empezó la openclass proyectándonos fotografías de su infancia: ella de pequeña, imágenes de su madre, de sus padres adoptivos, de las reuniones familiares, de su nueva casa en la Garrotxa… La cineasta compartió con nosotros un material muy personal: el que le sirvió para coger ideas para la película.

Simón se dio cuenta de que sentía la necesidad de hablar de la pérdida cuando estaba estudiando en la London Film School e hizo su cortometraje titulado ‘Lipstick’, que ya tocaba este tema. Y con ‘Estiu 1993’ quiso hablar del enfrentamiento con la muerte desde su experiencia personal.

Pero Simón era muy pequeña cuando todo sucedió, y tenía recuerdos muy difusos de todo lo que pasó. Así que para crear la película entrevistó a su familia, recuperó fotografías de la época y se documentó sobre el proceso que viven los niños adoptados para construir el viaje de Frida.

A pesar de basarse en una historia y unos personajes reales, lo que sucede en la ficción no refleja al 100% lo que vivió Simón de pequeña. Más que contar los hechos de forma exacta, la directora ha querido transmitir las sensaciones y las emociones que ella y su familia vivieron en esta situación.

Así pues, el viaje de Frida contiene elementos ficcionados pero que sirven para hablar de una experiencia real y para conectar con el público desde la honestidad, la sencillez y la emoción.

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LA ESCRITURA DEL GUIÓN

Aunque parezca mentira, la primera versión de guión la escribió en tan solo una semana. Simón nos aseguró, entre risas, que “es algo que no volverá a pasar nunca más”. Pero evidentemente, hasta que el guión no fue definitivo, el proceso de escritura duró mucho tiempo más.

Hubieron muchas versiones de guión y una de las apuestas decisivas fue la de elegir el punto de vista de Frida para contar toda la historia. En otras versiones, la autora se planteó hablar desde la perspectiva de la familia entera, pero finalmente decidió que el público tenía que ver la película a través de la mirada de la niña.

Cuando el proyecto estaba todavía en fase de guión, fue seleccionado por una serie de prestigiosos laboratorios de escritura, como la Berlinale Script Station (del festival de cine de Berlín), el programa Ekran de Polonia, el Sources 2 de Barcelona o la beca de guión de la SGAE.

Estos talleres fueron muy importantes para hacer avanzar el proyecto, para estructurarlo y para acabar de darle forma. El feedback siempre es necesario, pero quizás todavía lo es más en este caso: al tratarse de un proyecto tan personal, era imprescindible tener una visión externa y experta. Pero Simón también cree que no todas las opiniones son válidas, y que finalmente es el autor quien elige qué es bueno para su película.

De entre todos los documentos de trabajo que nos mostró la cineasta, el que más nos llamó la atención es el mood board: una selección de imágenes, clips de vídeo y músicas que transmitían la esencia de ‘Estiu 1993’. Para aquellos que ya la habíamos visto, realmente tuvimos la sensación de revisitar la película, con diferentes imágenes.

EL TRABAJO CON LOS ACTORES

El proceso de cásting fue complicado porque tenían que encontrar unas niñas que tuvieran talento para la interpretación, que encajasen con los personajes y que aguantaran el ritmo de rodaje. También era importante tener en cuenta la dinámica generada entre las dos: no debían tener una relación de amistad, pero tampoco tenían que llevarse mal entre ellas. Finalmente, la elección de Laia Artigas y Paula Robles no podía ser más acertada.

Un dato curioso es que las niñas no se llegaron a leer nunca el guión; sobre todo la pequeña, porque ni tan solo sabía leer en el momento del rodaje. Así pues, ¿cómo se prepararon las escenas?

La forma de trabajar con ellas fue en los ensayos. No solo prepararon escenas propias de la película, sino que interpretaron situaciones anteriores a los hechos del film, como cuando ingresan a la madre de Frida en el hospital o el momento de la llamada en el que les dicen a Esteve (David Verdaguer) y Marga (Bruna Cusí) que la madre de Frida tiene sida.

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EL RODAJE Y EL MONTAJE DEL FILM

Durante el rodaje, la cineasta nos contó que hablaba constantemente mientras la cámara grababa las escenas, y les daba indicaciones a las niñas como por ejemplo “cuéntale ésto” o “dile aquello” para que ellas supieran en todo momento cómo tenían que reaccionar. Y más tarde, en la sala de montaje, la voz de Simón fue eliminada.

La directora nos contó que muchas cosas del guión fueron cambiando: en preproducción, durante el rodaje y en la fase de postproducción. Es aquí cuando nos dijo esto de que “el proceso de escritura está siempre vivo”.

Simón confesó, con cierto recelo, que tuvo que renunciar a ciertos momentos que ella creía importantes para la película. Pero la parte positiva es que muchas otras situaciones que a priori no parecían tan potentes, ganaron mucha fuerza.